20100320

Búsqueda, compañía, convivencia, amor…

Verse para adentro, conocerse, saber qué se quiere, a dónde se va, y qué se necesita, parecieran preguntas que con facilidad se vinculan a nuestros años de juventud y se asume que en la medida que pasa el tiempo (literalmente), vamos encontrando dichas respuestas. Además para sumarle complejidad al asunto, hay que agregar a todo esto la necesidad física/emocional/sicológica de la convivencia en pareja.


Hemos sido educados/acostumbrados/condicionados/programados para asumir que nuestra vida no estará completa, sin la compañía de alguien más (díganle casamiento o unión, o compromiso, a mi me gusta convivencia).

Yo, desde los 16 años sin saberlo tuve resuelta esa cuestionante. A temprana edad Sandra y yo nos elegimos como medias naranjas. Resolver esa elección me dio una ventaja –durante un gran lapso de tiempo– sobre el resto de personas con las cuales me relacionaba, (compañeros y amigos de estudio o trabajo, y familiares). Pude observar (con cierta lucidez) cómo buena parte de la preocupación constante, consciente e inconscientemente de todas las personas a determinada edad, tiene que ver con esa búsqueda: encontrar a alguien con quien construir más sueños, más ilusiones que las propias en soltería.

Tarea para nada fácil en este mundo de tantas posibilidades. Y es que para esa búsqueda, pareciera que la única receta valida se establece en la práctica de la prueba y el error, el aguante que profesemos, la paciencia que nos gobierne, la tolerancia que practiquemos, la conciencia de nuestros actos, y el valor que cada uno tenga para si mismo. Aunque para ser honestos, hasta que todo esto (relación) pasa por el cuerpo, es que sabemos o nos damos cuenta de la magnitud del acierto/equivocación en la selección de nuestra compañera o compañero.

Sí!, hasta aquí todo muy sesudo, pero ¿qué, si le sumamos el amor?, ese elemento irresponsable que nubla la razón, motiva el descontrol, falsea la realidad, el buen juicio, coacciona la evasión y nos empuja a pelear en contra de nosotros mismos y los demás… Y ¿qué del sexo?, ¿el sacrificio? ¿la abnegación? ¿la conciencia, la aceptación y la sinceridad? ¡Complicado!

4 comentarios:

mArs! dijo...

Complicadísimo...

Regina dijo...

Me gusto mucho lo que escribiste y tenes toda la razón nacemos condicionados a tener pareja o si no no somos nada, eso de conocerse y saber que se quiere es un ejercicio de todos los días, la felicidad esta en uno primero luego en los demás, Saludos!

David Lepe dijo...

nadie dijo que sería fácil...

Abril dijo...

jajajajajaja buenisimo, realmente buenisimo lo que escribiste.