20150115

Desde el séptimo día

Dios está de vacaciones desde el séptimo día. Una vez terminada su obra, se sentó a descansar y comprobó, satisfecho, que no hacía falta nada más, que cada cosa estaba en su lugar.

Desde entonces, fascinado, no ha parado de reírse. Se le va el tiempo observando: le divierte mirar cómo unas cosas suceden a otras; le entretiene el azar, le emociona la duda. Su más grande proeza fue también la más sutil: haber hecho las cosas de modo que no se supiera qué vendría después. ¡Qué aburrido sería el universo si todo estuviera planeado de antemano!

Mientras tanto, los humanos se atormentan lidiando con asuntos insignificantes, preocupándose por pequeñeces, creyendo en un dios que todo lo sabe. Pero Dios no sabe nada de nada. Y no por eso es menos sabio, sino todo lo contrario.

Y, dichoso, se ríe.
Andrés Zepeda "el Gato"
Circa 1995

20141231

La justicia y la misericordia...

La Justicia sin misericordia es tirana. La misericordia sin justicia es tolerante y complaciente con el delito. 
Si al pesar nuestras acciones en una balanza, el plato de las buenas acciones está más pesado el resultado será un Darma, que es una recompensa por las buenas acciones que realizamos. 
La palabra Darma (del sánscrito Dharma) significa también realidad o aún virtud. 
Si ocurre lo contrario, si el plato de las malas acciones está más pesado el resultado será un Karma para nosotros, o sea, sufrimiento, dolor, adversidades, etc. La palabra de origen sánscrita Karma significa acción. Podemos entenderla cómo acción y consecuencia.

20140602

Tu misión y la mia también...

Tuve una certeza fulminante: cada uno tenía una "misión", pero ésta no podía ser elegida, definida, administrada a voluntad.
     No existía ningún deber, ninguno, para una persona consciente, excepto el de buscarse a sí misma, afirmarse en su interior, tantear un camino hacia adelante sin preocuparse de la meta a la que pudiera conducir.
     Lo que importaba era encontrar el propio destino, no un destino cualquiera, y vivirlo por completo.

Demian
Herman Hesse

20140421

Apología de la incertidumbre...

Incertidumbre no es solo el antónimo de certidumbre. Es mucho más. Es la certeza de saber que se ignoran detalles, que faltan elementos, y que al abonar dudas sobre temas conocidos el conocimiento mejora y las posibilidades de errar disminuyen.

Es también tierra fértil para la sorpresa y la emoción, vivencias fundamentales.

La incertidumbre es una invitación abierta donde lo normal y lo conocido, a pesar de serlo, pueden dejar de serlo. Es el espacio donde la mirada atenta desvela rincones inéditos e impensados de cosas y hechos harto conocidos.

En el mundo moderno, con la velocidad de por medio y las respuestas rápidas ofrecidas por la red, son pocas las personas que consideran a la incertidumbre como cualidad.

Para la mayoría, para las necesidades contemporáneas, la incertidumbre es un lastre. Responder rápido, sin reparar; recorrer la red, sin cuestionar; bajar datos, sin indagar; preguntar vía WhatsApp, sin mirar; son algunos de los elementos que militan en contra de la incertidumbre y, por extensión, contra la sorpresa, contra la duda, contra la capacidad de admirar, y contra el saber aceptar que le falta saber.

Sorprenderse, dudar y emocionarse son estados mentales de las personas cuyos tiempos difieren de los tiempos rápidos o de los tiempos líquidos como explica con profunda inteligencia  Zygmunt Bauman, y cuya capacidad para navegar sin temor por el mundo de la incertidumbre les permite arroparse de nuevos saberes. Aprenden y corrigen tras mirar, escuchar, preguntar y voltear, para después, con tiempo, en otro tiempo, volver a mirar, volver a escuchar, volver a preguntar, volver a voltear. Volver, por supuesto, como un sinónimo no escrito de incertidumbre.

Extracto de apología de la incertidumbre
Arnoldo Kraus



20140410

La vida es un combate...

Me gustan los combates. De alguna forma me recordaban a la escritura. Se necesitaban las mismas cosas: talento, cojones y estar en forma. Sólo que la forma era mental, espiritual.

Nunca se era un escritor. Uno tenía que convertirse en escritor cada vez que se sentaba a la máquina. No era tan difícil una vez sentado frente a la máquina de escribir. A veces lo que era difícil era encontrar aquella silla y sentarse en ella. A veces uno no podía hacerlo.

Igual que al resto de los mortales, a uno se le atravesaban cosas delante: pequeños problemas, grandes problemas, continuos golpes y vapuleos. Uno tenía que estar en forma para soportar aquello que intentaba matarlo.

Ese era el mensaje que yo encontraba al observar los combates, o al observar correr a los caballos, o al ver la forma en que los jockeys intentaban superar todo el tiempo la mala suerte, caídas del caballo en los hipódromos y pequeños horrores personales fuera del hipódromo.

Yo escribía sobre la vida, ja ja. Pero lo que realmente me asombraba era el enorme valor de algunas de las personas que vivían esa vida. Eso me ayudaba a seguir adelante.

Hollywood
Charles Bukowski

20140409

Cada día