20151202

Lo diré corto, lo diré rápido y lo diré claro...

Toda mi formación y desarrollo como diseñador gráfico, ha estado acompañado del periodismo. Recién en Chapinlandia se celebró el día del periodista, y aunque esta vez, estoy alejado de las salas de redacción, no dejo de recordar los buenos momentos que el hacer periodístico me ha regalado.

Y que mejor manera de celebrarlo desde este rincón de la blogosfera, que con una reflexión que nos regala Leila Guerreiro, a través de Clases de Periodismo, y el cual dice así:


1. Les diría: corran. Les diría: sientan los huesos mientras corran como sentirán después las catástrofes ajenas: sin acusar el golpe. Aguanten, les diría. Pasen por las historias sin hacerles daño (sin hacerse daño)

2. Sean invisibles: escuchen lo que la gente tiene para decir. Y no interrumpan. Frente a una taza de té o un vaso de agua sientan la incomodidad atragantada del silencio. Y respeten.

3. La crónica es un género que necesita tiempo para producirse, tiempo para escribirse, y mucho espacio para publicarse: ninguna crónica que lleva meses de trabajo puede publicarse en media página.

4. Mi bendita ignorancia me dice, una vez más, que no lo sé, y mi estúpido optimismo me dice que esta tendencia a la subestimación de los lectores terminará cayendo por su propio peso, que alguna vez algunos editores recordarán que lo que publican no es un catálogo de avisos sino unos artículos que aspiran a contar el mundo en que vivimos, y que entonces volverán a sentar su trasero en una silla doce, quince, dieciséis horas por día, tal como hasta ahora seguimos haciéndolo los pocos privilegiados que podemos publicar crónicas aquí y allá, en el puñado de revistas que son las que, quizás, justifican el mito del auge de la crónica, gracias a que, todavía y por suerte, un puñado de buenos editores confía en la potencia de un texto bien escrito.

5. No hay un decálogo del buen cronista , pero, si lo hubiera diría que es alguien que entra en iglesias y mezquitas, en bares y en cementerios, en clubes y en las casas, que habla poco, que escucha mucho, que lo mira todo -carteles y colegios, la gente por la calle, los perros, el clima y las comidas- y que, después de mirar, hace que eso signifique que descubre, en aquello que miraron tantos, una cosa nueva; que cuenta Nueva York-París o Toledo- como si fueran terra incógnita.

6.
No supe que quería ser periodista hasta que lo fui y, desde entonces, ya no quise ser otra cosa.

7. No hay, para un periodista, ponzoña peor que el barro fofo donde chapotean el eufemismo y la corrección política y, sin embargo, ese barro abunda.

8. Un perfil es una carrera de resistencia, en la que no tiene chances el que llega primero, sino el que más tiempo permanece.

9. Cualquier historia sucumbe si se le salpica con polvos como la superación humana, el ejemplo de vida o la tragedia inmarcesible.

10. Lo diré corto, lo diré rápido y lo diré claro: yo no creo que le periodismo sea un oficio menor, una suerte de escritura de bajo voltaje a la que puede aplicarse una creatividad rotosa y de segunda mano.

11. Yo encuentro ciertas diferencias entre la vocación necesaria para gerenciar una fábrica de condones y la que se necesita para editar una revista o un periódico. El hecho de que tantos editores hayan decidido que los lectores no leen, pero insistan en hacer periódicos y revistas —objetos que sólo están hechos para ser leídos—, es, al menos, desconcertante. ¿Para qué insistir en la fabricación de algo que está destinado al fracaso? ¿Por qué no venden sus diarios y sus revistas y se compran canales de televisión?

12. Por eso, a los buenos periodistas que aún no hemos leído, a los que están empezando, a los que no tienen tíos o amigos en el mundo editorial ni dinero para pagarse una carrera, a los que no encuentran sitio donde publicar sus crónicas, vendría bien recordarles eso: que siempre habrá un buen editor acechando en las sombras.

Clases de Periodismo

20150708

Domesticación

f. Transformación de las costumbres de un animal salvaje de forma que se habitúe a la compañía de las personas.

20150426

Embelequero (a)


embelequero, ra.
1. adj. Que usa de embelecos.

embeleco.
1. m. Embuste, engaño.
2. m. coloq. Persona o cosa fútil, molesta o enfadosa.
3. m. P. Rico. Juego, enredo, montaje, complicación.
4. m. coloq. Ven. Cariño excesivo y empalagoso.

embelecar.
(Der. del ár. hisp. balá o balí, calamidad, mal de amores).
1. tr. Engañar con artificios y falsas apariencias.

20150115

Desde el séptimo día

Dios está de vacaciones desde el séptimo día. Una vez terminada su obra, se sentó a descansar y comprobó, satisfecho, que no hacía falta nada más, que cada cosa estaba en su lugar.

Desde entonces, fascinado, no ha parado de reírse. Se le va el tiempo observando: le divierte mirar cómo unas cosas suceden a otras; le entretiene el azar, le emociona la duda. Su más grande proeza fue también la más sutil: haber hecho las cosas de modo que no se supiera qué vendría después. ¡Qué aburrido sería el universo si todo estuviera planeado de antemano!

Mientras tanto, los humanos se atormentan lidiando con asuntos insignificantes, preocupándose por pequeñeces, creyendo en un dios que todo lo sabe. Pero Dios no sabe nada de nada. Y no por eso es menos sabio, sino todo lo contrario.

Y, dichoso, se ríe.
Andrés Zepeda "el Gato"
Circa 1995

20141231

La justicia y la misericordia...

La Justicia sin misericordia es tirana. La misericordia sin justicia es tolerante y complaciente con el delito. 
Si al pesar nuestras acciones en una balanza, el plato de las buenas acciones está más pesado el resultado será un Darma, que es una recompensa por las buenas acciones que realizamos. 
La palabra Darma (del sánscrito Dharma) significa también realidad o aún virtud. 
Si ocurre lo contrario, si el plato de las malas acciones está más pesado el resultado será un Karma para nosotros, o sea, sufrimiento, dolor, adversidades, etc. La palabra de origen sánscrita Karma significa acción. Podemos entenderla cómo acción y consecuencia.

20140602

Tu misión y la mia también...

Tuve una certeza fulminante: cada uno tenía una "misión", pero ésta no podía ser elegida, definida, administrada a voluntad.
     No existía ningún deber, ninguno, para una persona consciente, excepto el de buscarse a sí misma, afirmarse en su interior, tantear un camino hacia adelante sin preocuparse de la meta a la que pudiera conducir.
     Lo que importaba era encontrar el propio destino, no un destino cualquiera, y vivirlo por completo.

Demian
Herman Hesse