20260113

Mongol no. 2


En mi barrio, la "librería" no era solo para libros, sino más bien para los útiles escolares. En mis andares por el centro, a mi corta edad, siempre encaminaba mis pasos a la Hispania, frente al parque Concordia. A diferencia de otras, allí podía recorrer las estanterías y tocarlo todo: era un "autoservicio" a mi sabor y antojo. 

A mis nueve años me gastaba el dinero en comprar lápices. En ese entonces, el mercado se dividía en dos marcas de color amarillo: Facela y Mongol. Mucho después conocería los Faber-Castell y sus variantes para el arte, pero mi gran duda de niño nunca se resolvió: si todos usábamos el Mongol No. 2, ¿dónde se escondía el número 1?

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